La observación astronómica

Algol y la variabilidad de las estrellas

El cielo nocturno ofrece muchos espectáculos que se pueden observar a simple vista que nos pasan desapercibidos en nuestra ajetreada vida moderna a pesar de nuestros grandes conocimiento científicos como sociedad. Sin embargo, aunque frecuentemente tachamos a nuestros antepasados como unos "ignorantes", tenían algo que normalmente el ciudadano medio del mundo desarrollado ya casi no posee: curiosidad, capacidad de observación y tiempo.

El cielo de Verano

Durante el verano en el hemisferio Norte tenemos la suerte de estar mirando directamente al centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Tras una estación, la Primavera, marcada por la multitud de galaxias disponibles para observar y la casi ausencia de otro tipo de objetos, el verano se presenta con una gran variedad de ellos: cúmulos globulares, nebulosas difusas, nebulosas oscuras, nebulosas planetarias...

El cielo de Invierno

Si durante el verano en el hemisferio Norte teníamos la suerte de estar mirando directamente al centro de nuestra galaxia, en invierno, por contra, estamos observando la parte de la Vía Láctea que se encuentra entre nosostros y el espacio profundo entre galaxias. El Sistema Solar se encuentra en el denominado brazo de Orión, en su parte más interna, y más allá encontramos el brazo de Perseo, el más exterior de todos. Así, durante esta estación podemos observar objetos que se encuentran en estos brazos y podemos vislumbra también, objetos ajenos a nuestra galaxia, otras galaxias, aunque no con la exhuberancia propia de la primavera, la temporada de galaxias por antonomasia.